6 ago 2014

Ejercicio para calmar la mente

Sentate con la espalda derecha, las manos sobre los muslos, los pies bien apoyados en el piso y los ojos cerrados.
Observá a tu cuerpo, sin juicio, con ecuanimidad,  si  hay zonas en tensión, si hay alguna
molestia, cómo lo sentís, sin modificar nada, sólo observar.
Ahora observá tu respiración, también sin modificarla durante unos minutos.
Una vez que hayas observado ambas cosas, comenzá a hacer tu respiración más profunda,
tratando de llenar los pulmones, de forma relajada, placentera, sin agitarte, sin forzar.
Luego de hacer algunas respiraciones profundas, al inhalar visualizá el aire que estás tomando,
como una luz blanca brillante, de energía vital, sanadora, que te equilibra, te energiza, te armoniza, cada célula de tu cuerpo, de tu mente y de tu espíritu. Esa luz entra por la nariz y
se localiza en el centro de tu pecho y al exhalar esa luz se expande por todo
el cuerpo. La luz en el centro del pecho se hace muy brillante y potente, y al exhalar se expande.
Hacé algunas repeticiones, luego respirá normalmente, hacé los movimientos que necesites, estirate, abrí los ojos y ya podés seguir con tu jornada.
Que lo disfrutes!

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